21 de marzo de 2025

PRIMERAS OBSERVADORAS EMBARCADAS (III)

Esta vez es Ángeles Armesto quien nos trae su relato en el que podemos ver como ha cambiado la profesión en los últimos años.

           *Foto propiedad de Ángeles Armesto, a bordo del Cornide de Saavedra.

Os cuento que yo embarqué la primera vez en octubre de 1993, hace ya más de 30 años y estuve en ese primer embarque hasta marzo de 1994, unos 5 meses.


En aquella época éramos bastantes (unas cuantas hoy estamos en el IEO) y la estancia en un mismo buque era de unos 45 días, al cabo de los cuales te enviaban un telex y te decían el nombre del barco al que tenías que transbordar. El transbordo lo hacías cuando las condiciones del tiempo lo permitían, ya que los transbordos en alta mar no son fáciles y cuando el barco en el que estabas y el barco al que tenías que ir se ponían de acuerdo.

El trabajo era el mismo que ahora pero con métodos más rudimentarios: ni grabadoras, ni ordenadores, ni balanzas electrónicas. Las balanzas eran marca "mobba" y había que cuidar que no se tumbase pues el sistema interno se estropeaba. 

Los informes (quincenales) había que hacerlos en un aparato de telex (un fax por satélite consistente en una especie de pantalla con teclado), que eran unos aparatos muy básicos con muchas limitaciones, donde no podías equivocarte y en unos formatos muy simples. 

No había comunicación exterior excepto por telex o por radio. Se contactaba con la estación de radio más cercana y cuando respondían y había buena recepción, ellos te marcaban el número de teléfono que les indicabas (todos fijos por supuesto, jj) y así hablabas con la familia pero tampoco podía ser una comunicación diaria pues no siempre había disponibilidad de trabajo y de tiempo. En algunos casos había teléfono vía satélite y pagabas entre 700 y 1000 pesetas (4,5 y 6 €) por minuto lo que obviamente no hacía la comunicación fluida.

La acogida, en mi caso siempre fue buena, no tengo especiales quejas más allá de alguna desconfianza y recelo en algún barco donde nunca había trabajado ni un "biólogo" ni una "bióloga" y desconocían un poco el trabajo y para qué servía, con lo que había que hacer una labor extra de ilustración y enseñanza.


De aquella época hay pocas fotografías, tened en cuenta que entonces sólo había las típicas (entonces) cámaras de fotos de carrete. Tenías que pensar en llevar un montón de carretes y no se podía disparar tan alegremente como ahora, tenías que economizar y procurar que los carretes que llevabas te durasen para todo el tiempo que ibas a estar. Eso te hacía pensar muy bien las fotos que tomabas y priorizar lo que era realmente importante para ser fotografiado.

Aparte de eso había que llevar casi un diario apuntando las fotos que hacías porque os aseguro que al cabo de unos días ya no sabías si ese "bicho" lo habías fotografiado o si lo que fotografiaste era el otro "bicho" que se parecía.

Nos obligaba a ser muy ordenadas con el material y cautelosas para hacer que durase.

Y la complicación realmente era que no sabías como había salido la foto hasta que llegabas a tierra meses más tarde y veías los resultados, que no siempre eran buenos, os lo aseguro.

Por un lado esperabas con ilusión a ver lo que había salido, a aquellas fotos en papel que te hacían revivir de nuevo aquello de lo que habías sido testigo y por otro pensabas a ver cuántas habían salido. Y cuántas decepciones porque aquella foto que tenías en tu recuerdo había salido borrosa o no se veía lo que tu habías querido plasmar.... pero ya era pasado y el pasado no vuelve.


Otro tema que nos pasaba a las mujeres embarcadas era los temas digamos "íntimos y personales". El cargamento de compresas y tampones con el que teníamos que lidiar en los embarques de meses. Hablo de hace treinta y tantos años. Que fácil es ahora una copa o dos y ya.

Y eso no era lo peor, algunas aún nos pesa en la conciencia haber tenido que tirar todos esos restos al mar, Entonces era así, tenías que apañarte como podías, no había incineradoras ni compactadoras, ni el barco iba a tierra con frecuencia para tirar la basura en un puerto. Nadie pensaba en esas diferencias de situación que solo podía vivir una mujer a bordo. Y que tampoco nadie te enseñaba a gestionar, a no ser que hablases con alguna compañera con experiencia previa y con confianza suficiente para tocar esos temas.


Y el lenguaje marino (específico de un barco de pesca) que nunca nos enseñaron y tuvimos que aprender...La primera vez que me dijeron si necesitaba el "caballo" me entraron todos los sudores fríos del mundo (y no era por ser invierno). ¿caballo? ¿que pinta un animal aquí?,  ¿me están llamando algo? ¿¡¡ahhh!! se referirán al otro caballo? ¿tendré cara de yonki y me están ofreciendo?

Pero siempre hay almas caritativas que al ver tu estupor se apiadan de ti y te explican que “el caballo” es la bomba de agua para que limpies tu lugar de trabajo y que se llama así porque en un principio era una bomba de un caballo de vapor la que movía el agua del parque de pesca.


Como podéis suponer todo esto te hacer aprender muchas cosas, del mundo y de ti misma, de cómo gestionar tu tiempo, de cómo cumplir unos objetivos sin que nadie te diga exactamente la manera, de cómo convivir con personas muy distintas a ti en un espacio tan reducido, de como cultivar la paciencia pues lo que hoy te hacer gracia si se repite diariamente a los largo de un tiempo puede llegar a crisparte los nervios, de cómo comprender el mundo tan especial en el que te mueves, de las miserias y las grandezas de un puñado de humanos encerrados en muy pocos metros cuadrados, de cómo acostumbrarte a que el único aliciente jornada tras jornada sea la hora de la comida y llegar un punto que ni eso, porque los sábados toca callos, los domingos cocido y los jueves lentejas.

De la dependencia psicológica que te crea la paradoja de ser libre en un lugar cerrado. Y quieres volver. En realidad lo que quieres es volver a ver esas cosas maravillosas que nunca habrías tenido la oportunidad de ver en otras circunstancias. Las grandiosas auroras boreales en el norte cuando prefieres morirte de frío a dejar de mirar el espectáculo. El famoso "sol de medianoche" que nunca se pone y te pasas dos meses esperando que llegue el día en que el sol toca el mar para inmediatamente volver a subir. El darte cuenta de cómo te afectan los ritmos circadianos, tú que siempre habías vivido pendiente de un reloj que marcaba las horas de comer y dormir, en un mundo donde hay día noche. El verte en medio de un mar de hielo blanco donde no hay "agua" a tu alrededor. La calma y el silencio del hielo (incluso con un motor de fondo). La oportunidad de ver peces que sólo están en los museos y tú los has tocado con las manos, vivos.


Y aún habiendo cosas negativas, como gente impresentable con la que hay que convivir y a la que hay que enfrentarse a veces, yo me quedo con lo positivo. 

En mi caso toda esa experiencia me ha dado la oportunidad de estar hoy aquí y la oportunidad de ser bióloga y poder vivir de ello.

Todo esto son, por supuesto, impresiones particulares de mi experiencia. Es posible que otras personas lo hayan vivido de distinta manera.

            **Foto propiedad de Ángeles Armesto, a bordo del Cornide de Saavedra.

Os adjunto dos fotos aunque no son de embarques comerciales, sino de campañas en NAFO (del 1996 y del 2000) a bordo del Cornide de Saavedra, en donde se triaba en cubierta y se trabajaba al aire libre con las temperaturas de de Flemish Cap, que no eran precisamente de verano aunque fuese julio.


***Ángeles Armesto actualmente trabaja como Titulado Superior de Actividades Técnicas y Profesionales en el IEO-CSIC de Vigo


14 de marzo de 2025

PRIMERAS OBSERVADORAS EMBARCADAS (II): Muestreando un mar lejano en un tiempo pasado


Continuamos el mes de marzo con un relato del otro lado del Atlántico, en este caso sobre los primeros embarques en Malvinas, de la mano de Maria Sainza.


"Me llamo María Sainza y desde hace ya muchos años trabajo en el centro oceanográfico de Vigo del Instituto Español de Oceanografía. Estudié biología y como el mar ya era una constante en mi vida, acabé especializándome en zoología marina.

Esta que os escribo es parte de mi historia. 


*Foto propiedad de Maria Sainza, a bordo del Cornide de Saavedra.

En agosto de 1989 con mi título bajo el brazo, mucha ilusión por trabajar en investigación marina, un poco de suerte y una pizca de valentía juvenil conseguía embarcar en el arrastrero “Beiramar IV”  en las lejanas Islas Malvinas… Comenzaba así la etapa de mi vida como observadora a bordo en barcos de pesca. 

Tengo que reconocer que la suerte estuvo de mi lado cuando aparecí por el centro costero de Vigo en el momento justo en que necesitaban a una persona para embarcar porque les acababa de fallar la persona seleccionada. En menos de un mes aterrizaba en Port Stanley con más ganas que conocimientos, pero dispuesta a demostrar que no cometían un error contratándome (si, reconozco que el “síndrome del impostor” siempre me ha perseguido). Pero aún quedaba otro escollo que librar: encontrar un barco dispuesto a embarcarme. Y creedme, no fue fácil. Tardé una semana hasta conseguir que un barco me aceptase. Es aquí cuando tengo que hacer mención especial a la figura de Antonio Cordeiro, representante en aquel momento de la cooperativa de armadores en las islas, que de manera desinteresada consiguió que aceptasen a una mujer como observadora a bordo. Así pasé a ser la segunda mujer muestreadora de la flota española en Malvinas.


Embarqué en Port Stanley y el barco salió rumbo a la zona de pesca. Al día siguiente comenzaron los síntomas de un mareo que todavía recuerdo y que me duraron varios días. Cuando llegamos a la zona de pesca y ya pasado el mareo, comenzó la etapa de adaptación a un trabajo y a unas personas con las que poco tenía que ver. Tengo que confesar que no me resultó difícil, estaba muy ilusionada con el trabajo y el ambiente en el barco era una mezcla de novedad y curiosidad por mi persona y por lo que iba a hacer. Al principio me dediqué a observar y aprender las normas de la vida a bordo. No alterar las rutinas y no molestar eran mis objetivos. Supongo que así conseguí que mi presencia no fuese considerada un gran problema para nadie. 


Con todo el personal del barco conviví y trabajé durante meses codo con codo. Mientras duró la marea, la tripulación se convirtió en una familia con la que compartí trabajo y tiempo libre en un espacio común muy reducido. A esto hay que añadir temporales, humedad, frío, aislamiento…. Aún a pesar de los inconvenientes ahí estaba yo, tan feliz. Es cierto que no resultaba fácil convivir y trabajar en un mismo sitio. Esto unido a la inexperiencia podría generar malos entendidos que era necesario evitar.

Mi objetivo fue conseguir sacar adelante el trabajo por encima de todo y demostrarme a mí misma que era capaz. Y claro que lo fui.  Resultó una experiencia vital importante que además me ayudó a conocer al sector pesquero desde dentro y me reforzó mucho a nivel personal. 


Después de este primer embarque hubo más: repetí en Malvinas y luego en aguas de Somalia. Guardo un recuerdo muy especial de esta etapa “mariñeira”, unido a mi agradecimiento a todo el personal de los barcos en los que estuve embarcada donde me sentí como una tripulante más. En todas las mareas que hice se despertaba un verdadero interés científico por parte de la tripulación, con curiosidad por conocer los nombres científicos de los peces que se capturaban, como saber la edad de los peces, o porqué era capaz de distinguir los calamares y los peces machos de las hembras. A cambio, los pescadores me enseñaron a calcular “a ojo” cuánto y qué pescado venía en el aparejo, a localizar estrellas y constelaciones en el cielo, a avistar en la lejanía otros barcos, aves marinas, ballenas, delfines. Creo que al cambio salí ganando.


Gracias a esta experiencia como observadora a bordo conseguí con el tiempo formar parte de equipos científicos en varias campañas de pesca de arrastre en el simbólico y ya desaparecido buque oceanográfico “Cornide de Saavedra”… Pero ese ya es otro capítulo de mi vida."



    **Foto propiedad de Maria Sainza, a bordo del Cornide de Saavedra con compañeros del IEO y del IPMA.

***Maria Sainza Sousa actualmente trabaja como Técnica I+D+I en el IEO-CSIC de Vigo.

Gracias Maria, por compartir tus vivencias.


8 de marzo de 2025

8 de Marzo: PRIMERAS OBSERVADORAS EMBARCADAS (I)

Celebramos el día 8 de marzo rindiendo homenaje a las pioneras de la observación científica marina.

Comenzamos con el relato de la primera mujer española embarcada como observadora científica. Hace ya 40 años que Susana Junquera puso su profesión a favor del viento y nos abrió camino en un ámbito profesional considerado poco habitual para las mujeres. 

Esperamos que os guste:




"Conocí el programa de observadores a bordo de la flota bacaladera en Terranova y Ártico en 1984 en un curso de doctorado que hice en el IIM de Vigo. En aquel entonces yo tenía una beca de investigación de la Universidad de Oviedo, donde hacía la tesis. Las cosas que contaban los tres observadores que ya participaban me hicieron empezar a soñar en entrar yo también en el programa. 
Y digo bien, soñar, porque el investigador jefe, Manuel Gómez Larrañeta, nunca había aceptado embarcar a biólogas, supe que otras lo habían ya intentado. Fue gracias a recomendaciones de mi catedrático de la UNIOVI - yo ya había embarcado en cerqueros del Golfo de Vizcaya para mi tesis - y  de otros amigos de este investigador, que el hombre aceptó, o más que aceptar, cedió a las presiones.

Me parece que he sido la primera bióloga española en ir como observadora a Terranova, en 1985. Pero antes que yo hubo otra observadora USA en la zona del calamar de Boston, fue a principios de los 80. Hubo mucha resistencia a embarcarme entre los patrones, me cuentan que el que aceptó lo hizo a cambio de una licencia para pescar el calamar en Boston, pesquería que existía entonces donde las licencias se repartían por sorteo y eran muy apreciadas. 

La experiencia fue más impactante de lo que esperaba, conocí el mundo, y los seres humanos, desde un ángulo que ni imaginaba que existía, y la experiencia de estar 5 meses sola, tan lejos de la "civilización" fue fundamental en mi vida. No había tele, ni video, ni lavadora!, ni por supuesto móviles ni internet. El tiempo libre se ocupaba leyendo, escribiendo, escuchando música en cassettes...y en mi caso calcetando, que me gusta. Muchas páginas de mi tesis las escribí embarcada, y a mano claro.

En aquel tiempo este trabajo se pagaba muy bien, lamentablemente me cuentan que el salario sigue siendo igual que hace 40 años, porque hay que repartirlo entre muchos intermediarios que no aportan nada a los resultados, aunque entiendo que al ser ahora muchos es necesario que alguien gestione y organice, lo que antes se hacía en el propio equipo de investigación de los interesados. Terminé mi primera campaña con la sensación de poder haber sido yo quien pagase por hacer ese trabajo! hay que decir que era demasiado joven y soñadora, esa impresión se me pasó enseguida.

La cosa es que la experiencia cambió mi vida completamente. Dejé mi beca y perspectivas en la UNIOVI, además de otros asuntos personales, para poder seguir embarcando, lo que hice durante unos años. Supe desde entonces lo que valen los datos e impresiones de los observadores embarcados, y siempre he puesto de manifiesto que esta actividad está en la base de gran número de tareas, de investigación y de asesoramiento a políticas públicas."

***Susana Junquera López actualmente es investigadora A3 en el IEO-CSIC de Vigo

Gracias Susana y buena proa para todas las que hoy estéis embarcadas. 

Seguid atent@s que el mes de marzo trae más relatos tan emocionantes y llenos de ilusión como este.




27 de enero de 2025

"No Queremos más derechos, si no igualdad con el resto de trabajadores del mar"


Nueva publicación el el Faro de Vigo (26/01/2025) sobre las reivindicaciones de nuestra profesión. 

Queremos dar las gracias a Elena Martínez Carqués (Directora General del ISM) y a Covadonga Jiménez Torrecillas (Subdirectora de Seguridad Social del ISM), por la implicación, apoyo y empatía que han mostrado siempre con nuestro colectivo.






Podéis ver también la entrevista a Elena Martínez Carqués (Directora del ISM) en la habla del trabajo que estamos llevando a cabo en conjunto:


20 de enero de 2025

Protocolos de prevención y actuación contra el acoso sexual y/o por razón de género

Una vez más, la actualidad deja de manifiesto la vulnerabilidad a la que se exponen las personas que trabajan en la observación científica marina a bordo de embarcaciones. El último caso del que hemos tenido noticia se publicó el pasado sábado 18 de enero en el Faro de Vigo (para ver la noticia completa pincha aquí: https://www.farodevigo.es/mar/2025/01/18/desembarcada-observadora-pesquero-denunciar-acoso-113486534.html), donde el titular decía: “Desembarcada la observadora de un pesquero tras denunciar acoso a bordo”.

Según se cita en dicho artículo, la observadora denunció ante la empresa que la contrataba (Investigación, Planificación y Desarrollo SA, empresa subcontratada por el IEO-CSIC) que estaba sufriendo a bordo acoso por razón de sexo en forma de vejaciones verbales reiteradas por parte de varios oficiales del buque pesquero donde se encontraba embarcada. 


Desde APOCM queremos reiterar, una vez más, que todas las personas que trabajan como observadoras a bordo de embarcaciones están expuestas a un enorme aislamiento y que a menudo ejercen funciones que no son bienvenidas por algunas tripulaciones. Aunque afortunadamente no es extrapolable a la totalidad de la flota, algunos tripulantes acosan a las personas observadoras de diversas maneras. A menudo se trata de un acoso de carácter laboral por desacuerdos con la legislación pesquera vigente que deben cumplir. Se piensan que por hacer la vida imposible a l@s observador@s durante meses van a dejar de acudir a sus embarcaciones a cumplir con sus funciones. Este tipo de acoso se da tanto en hombres como en mujeres, pero en el colectivo femenino, se da un hecho todavía más agravante: la utilización del sexo como arma en el acoso laboral. De esta manera, las observadoras presentan una mayor vulnerabilidad al desempeñar sus funciones a bordo por verse expuestas tanto al acoso laboral como al acoso sexual y/o por razón de género al convivir y trabajar durante largos periodos de tiempo en un sector fuertemente masculinizado.

Para evitar y poder hacer frente a situaciones como éstas se publicaron la Ley 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres y el Real Decreto 901/2020, que regula los planes de igualdad y su registro. Mediante estas dos leyes las empresas deben tener un protocolo de actuación preventiva y procedimental para evitar y hacer frente a estas situaciones de acoso en el entorno laboral de la empresa. De esta manera, tod@s l@s trabajador@s deben recibir una formación específica para identificar diferentes tipos de acoso laboral, sexual y/o por razón de género, no cometerlo y saber actuar en caso de presenciarlo. Esta prevención y protocolo de actuación es aplicable a todas las empresas, no solo a las empresas que contratan personas observadoras para que se embarquen, sino que las empresas armadoras también deben cumplir con la legislación vigente, porque al fin y al cabo, éstas son las últimas responsables del comportamiento de sus tripulaciones. 

En buena parte de los trabajos científicos que se realizan en el mar se da la particular circunstancia que son situaciones de convivencia prolongada y de un nivel de aislamiento familiar y social muy elevado para todas las personas que conviven a bordo de los buques. Esta particularidad agrava enormemente las situaciones de acoso y la vulnerabilidad a la que se exponen todas las personas que se dedican a la observación científica marina. Es por ello que todo plan de prevención y actuación contra el acoso que deben desarrollar todas las empresas deben estar adaptadas a la particularidad laboral del colectivo y tomar las medidas necesarias para aportar a estas personas trabajadoras las medidas de protección necesarias. También resulta fundamental que todas las personas trabajadoras tienen que estar en conocimiento de dichos protocolos y que deben conocer quién es la persona responsable de la empresa a la que deben acudir en caso de ser necesario. 


Si tu empresa hasta ahora no te ha puesto en conocimiento sobre los protocolos y planes de prevención contra el acoso no dudes en pedírselo, ¡estás en tu derecho!


Queremos recordar que en APOCM tenemos una vía de comunicación privada para recoger testimonios de víctimas de abusos y agresiones sexuales a bordo.


25 de noviembre de 2024

YA SOMOS 200 SOCI@S!!!!

 Ya somos 200!!!

Solo se nos ocurre decir gracias, 200 veces gracias a todas las personas que han depositado su confianza en APOCM, para llevar su causa individual a la colectiva, donde sin duda estaremos más cerca de dignificar nuestra amada profesión.

Gota a gota, observadora a observador, la ola de APOCM va creciendo y va haciendose más fuerte, únete y se la siguiente gota de esta ola, que acabará arrasando con el antiguo orden para instalar uno nuevo, uno digno, donde la observación científica marina sea reconocida 100% como una profesión marítima, donde exista protección a las mujeres y a los hombres, donde existan salarios dignos, donde exista estabilidad, donde exista una jubilación digna y acorde a nuestro medio de trabajo.

Gracias a l@s que estáis y a l@s que aún no estáis, pero que pronto estaréis.





Rellena el siguiente formulario si quieres asociarte


6 de noviembre de 2024

Mujer en la Onda - Radio Voz


Seguimos divulgando el papel de la asociación, en este caso en el programa Mujer en la Onda de Radio Voz (Vigo) nuestra compañera Raquel Tejerina dio a conocer la profesión de observadora científica. 

La bióloga marina, vocal de la Asociación de profesionales de la observación científica marina, explica lo fascinante del oficio, pero también la precariedad que sufren. Su trabajo es la base de las políticas pesqueras en la Unión Europea, pero denuncian precariedad y falta de igualdad en los buques. Los datos que recogen en los barcos pesqueros permiten tomar decisiones sobre qué especies se pueden capturar y en qué cantidades para mantener una actividad sostenible


Puedes  escucharlo en el siguiente enlace: https://lnns.co/uk89hENR2Y-

o leerlo en la edición impresa de La voz de Galicia: 

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/vigo/2024/11/02/trabajo-base-pesca-pagan-peor-marinero/0003_202411V2C12991.htm






Presentación

Estimad@s colegas de profesión, Estamos muy content@s de anunciar la creación de APOCM, la Asociación de Profesionales de la Observación C...